Soneto: III ¡FELIX CULPA!

Miguel de Unamuno


De fruta henchido el árbol de la vida
yérguese enfrente al árbol de la ciencia
lleno de flores de aromosa esencia
por Dios á nuestros padres prohibida.

Mas el provecho por el goce olvida
la mujer, y abusando de inocencia
al hombre da —feliz desobediencia!—
flor de saber que á más saber convida.

Desde entonces el pago del tributo
de nuestra muerte es de la vida el quicio;
envuelta el alma en el cristiano luto

rendimos á desgana el sacrificio
de la virtud para cojer su fruto,
¡mientras florece perfumado el vicio!