Soneto: LXXXVII Noches de insomnio

Miguel de Unamuno


Terribles noches de insomnio en las que se cuenta
el toque de las horas que van al vacío;
su procesión cargada de vidas va lenta
bajando por las aguas del eterno río.

E insomne en la ribera el corazón se sienta
no pensando ni soñando si no en sombrío
rumiar lo inevitable con que tienta
al alma el Tentador, que así mete el desvío

de la lucha viril. Oh las noches terribles
de locas aprensiones y de vil congoja
al ver las esperanzas hechas ya imposibles

si una gota del río que pasa nos moja
y en el alba al mirarla con los aprensibles
tristes ojos la vemos cual la sangre roja.