Enrique Fernández Granados (1867-1920) A Lidia

joven mujer aspirando el aroma de una flor
¿Qué soy falso y aleve,
traidor y vil, y pérfido y malvado?
Y... ¿qué más? ¿Nada más te han declarado
los pétalos de nieve
de la cándida flor que has deshojado?
¿Que yo no tengo amor, que lo he fingido,
que Irene, diestra en la maldad me incita?
¿Que no te quiero, no, ni te he querido?...
¡Vaya una mentirosa margarita!